martes, 18 de octubre de 2016
Conferencia sobre la reciente restauración del ábside de Santa Marina
martes, 14 de julio de 2015
Sobre los cines de verano antiguos en nuestro barrio
sábado, 24 de mayo de 2014
Caseta de feria en 1949 (Piedra Escrita)
Esta foto nos fue permitido tomarla en una bar del barrio. Cuando la vimos, pensamos que se trataba de una foto de la Piedra Escrita en 1949; pero cuando nos fijamos en el cartel de "PRIMER PREMIO" , preguntamos por su significado al encargado del bar.
Y nos aclaró que era el 1er. premio a las casetas de feria de 1949. Una portada que reflejaba fielmente la fuente de la Pîedra Escrita y sus locales cercanos, así como el ambiente que debía ser habitual en aquella época.
Un auténtico tesoro de foto. Por la feria y por nuestro barrio.
viernes, 21 de febrero de 2014
Calle Marroquíes número 6 (¿Circo Krone?)
lunes, 2 de septiembre de 2013
LOS PICONEROS (Notas cordobesas I)
El segunda tema que traemos de la obra de Ricardo es Montis trata de los piconeros:
"El tipo más característico de Córdoba, el único genuinamente cordobés que, como casi todo lo clásico de nuestra tierra ha desaparecido ya, era el piconero.
En nada se parecía al resto de sus paisanos; diferenciábase de ellos en los usos, en las costumbres, en el traje y hasta en la manera de hablar.
Pudiera decirse que pertenecía á otra raza; á una raza de noble y limpia ejecutoria, formada por aquellos héroes que, obedientes á las órdenes del piconero Jurado Aguilar, cuyo nombre perpetúan la historia y una de las calles del barrio de Santa Marina, cooperaron eficazmente á la derrota de don Pedro I de Castilla cuando […] protegidos por la oscuridad de la noche, penetraron entre las avanzadas enemigas dispuestas en el Campo de la Verdad para el asalto, y las obligaron á huir merced á una estratagema admirable: la de herir con los hocinos á los caballos en los corvejones, sin hacer ruido, arrastrándose en el suelo como reptiles a fin de no ser vistos, para que cabalgaduras y jinetes cayeran en un confuso montón, hecho inaudito, por el cual se concedió el dictado de ilustres no sólo á los individuos que lo realizaron sino á todos sus descendientes. […]
Los piconeros habitaban exclusivamente dos barrios de Córdoba: los de Santa Marina y San Lorenzo. […]
Solían tener motes ó apodos, algunos de ellos heredados de sus padres, que casi constituían sus nombres propios.
Pocas personas sabrán cómo se llamaban el Pilindo, el Manano, Botines y el Retor. […]
En todos sus apuros y aflicciones acudía á dos Rafaeles: primero á San Rafael, del que era devotísimo; después a Rafael Molina, aquel gran torero de imperecedera memoria […]
En un invierno crudísimo el inolvidable torero cordobés regala una capa al Manano que tiritaba envuelto en una especie de tela de araña, llena de rajones y zurcidos.
Después de hecho el regalo propuso á dos amigos que una noche, cuando el Manano se retirase á su casa, le salieran al encuentro y le quitaran la flamante prenda.
Los amigos del maestro se apresuraron á poner en práctica la idea; en una de las calles más solitarias del barrio de Santa Marina aguardaron al piconero y, armados de dos monumentales pistolas; acercáronsele pronunciando esta frase terrible: la capa ó la vida.
El Manano, con mucha sangre fría, desembozóse y entregó la pañosa á los individuos en cuestión, que se apresuraron á cogerla y á emprender la fuga.
Al verles correr; el piconero empezó a gritar: ¡eh, amigos, aguárdense un poco!
Detuviéronse un momento los simulados ladrones y entonces su víctima añadió: es que les voy á dar dos cuartos pa jilo.
Ya habrán supuesto los lectores que llevaba la capa vieja. […]
¿Quieren los lectores saber el origen del apodo de Retor?
Este individuo, cuando llevaba la derecha por la calle, no cedía la acera más que al cura de Santa Marina.
Una vez, en que había bebido algunas copas de más, encontró un enorme perro que caminaba despacio en dirección opuesta á la de nuestro hombre, por la derecha de este.
El piconero quiso echarlo á fuera de las baldosas, pero el can se arrimó á la pared y todos sus esfuerzos realizados por aquel para conseguir su propósito fueron inútiles.
En vista de ello, se salió tambaleándose de la acera, hizo un saludo muy respetuoso al animal y exclamó: pase osté, señor Retor.
Desde entonces se quedó con este alias por el que le conocía todo el mundo. […]
Hoy [el piconero] ha perdido todos sus rasgos típicos, es un trabajador como otro cualquiera y de aquel tiempo pasado solo quedan un hermoso recuerdo en las páginas más brillantes de nuestra historia y un nombre, inmortalizado, en una calle del barrio de Santa Marina."
Del tomo I de Notas Cordobesas, páginas 127-134.
domingo, 11 de agosto de 2013
LAS VERBENAS (Notas Cordobesas I)
Comenzamos hoy una serie de entradas sobre nuestro barrio sacadas de la obra Notas Cordobesas del escritor y periodista Ricardo de Montis Romero, que trata de los más diversos aspectos de la vida en Córdoba a finales del siglo XIX y principios del XX.
El tema de hoy es las verbenas:
"Antiguamente se celebraban en nuestra población menos veladas que hoy, siendo las principales las de Santa Marina, San Agustín, Santiago y San Basilio.
En ellas no había ni iluminaciones espléndidas, ni tiendas lujosas, ni kermesses, ni carrousell, ni otras importaciones extranjeras, de moda en la actualidad.
Aparte de los faroles, con luz no muy brillante por cierto, del alumbrado público, solo las iluminaban los humeantes candilones de los puestos y cuando más algunos farolillos á la veneciana.
Los principales elementos constitutivos de las verbenas eran los puestos de higos-chumbos y las clásicas mesillas de las arropieras, con sus jarras limpias y sudorosas y sus jazmines, que embalsaban el ambiente.
En otras mesas con escalerillas, haciendo las veces de estantería, pero nunca en tiendas, hallábanse los juguetes, para solaz y martirio de la infancia; juguetes toscos, algunos también característicos de Córdoba, entre ellos los llamados cigüeñas y herreros y otros casi esclusivos de estas veladas, tales como las campanas de barro.
Completaban las instalaciones uno ó dos ejemplares de tio-vivo, con sus coches pintarrajeados, con sus caballos y sus sirenas deformes, con su destemplada música de bombo y platillos [...]
Y nunca faltaba tampoco la hornilla para hacer jeringos, con todos los artefactos propios de la buñolería ambulante [...]
Las veladas más concurridas eran las de Santiago, San Agustín y San Basilio, por celebrarse en épocas en que los trabajadores del campo vienen á holgar, según frase gráfica"
Del tomo I de Notas Cordobesas, páginas 143-145.
Imagen tomada de: http://www.uniliber.com/titulo/NOTAS-CORDOBESAS-RECUERDOS-DEL-PASADO.html
viernes, 3 de mayo de 2013
PASEOS DE JANE: un paseo por nuestro barrio
martes, 12 de marzo de 2013
Rifa 1944: toros, vino y tapas.
Fernando, el peluquero de nuestro barrio, nos avisa de que ha encontrado un papeleta de un rifa celebrada en mayo de 1944. Para mejor conservarla la ha plastificado y la tiene expuesta en el escaparate de su establecimiento, que se está convirtiendo en un pequeño museo muy interesate. Se la pedimos para escanearla y compartirla y nos la proporciona con prontitud y agrado.
Al verla nos llaman la atención muchas cosas. Por ejemplo que el premio que encabeza la lista es de 100 pesetas para ver a Manolote. Lo del kilo de chorizo, morcilla, queso o "cabeza de cerdo" nos lo explicamos perfectamente por los años de hambruna de aquella época. La lata de salmón nos parece un manjar y los tres "Pichi" no acabamos de comprenderlo, por lo que se agradecerá a quien nos lo aclare. La cuartilla de vino de 24 (vino que existió hasta hace poco) es de cajón, como los décimos para la lotería del 1 de junio. Pero lo de "Cuatro paquetes de a peseta" ignoramos de lo que se trata (¿tal vez tabaco?...)
Por lo que se ve debió existir una barbería en la Puerta del Rincón nº 98 (¡), la Barbería de Rafalito donde se debía recoger el premio. Eso sí, con celeridad, porque cumplía a los 8 días. Aunque en aquellos tiempos la gente llevaría su "agenda" muy al día. Sobre todo la gran mayoría pobre.
viernes, 8 de febrero de 2013
Iglesia parroquial de Santa Marina
viernes, 29 de junio de 2012
LOS PATIOS DEL PALACIO DE VIANA
Nos hablan de los dieciocho propietarios que ha tenido el palacio, desde que D. Gome, el de las Rejas, le dio su nombre primitivo. Tiene una extensión de unos seis mil quinientos metros cuadrados en la actualidad, pero en principio y a lo largo de los siglos ha ido creciendo la propiedad.
Al final las casas de vecinos, cuya colectividad es la culpable de su continuidad, con el esfuerzo y colaboración de los vecinos, era lo único agradable dentro de las míseras condiciones de vida. Unos retretes comunes, una pila común, incluso cocinas, y como no, el patio lugar donde normalmente se vivía porque lo más corriente es que las familias tuviesen una sola habitación para todos sus miembros. El recorrido actual de los patios de Viana es en sentido contrario al anterior. Se empieza por la tienda la que tienes que cruzar entera para desde allí iniciar el recorrido sensorial, una vez hayas visto la cantidad de objetos que puedes adquirir de todas clases.
Fue el patio de entrada al palacio en el s. XV, Tiene la configuración celosa de su intimidad el agua y su combinación de frutales y plantas.
Se realizó en el s. XVII en su fachada sur se abre con tres rejas manieristas que dieron el nombre a la calle dónde miran y por donde se permite ver el interior para exhibir el poder de sus propietarios, es el llamado icono de Viana.
Se construyó en 1983 para eventos y actividades culturales por Cajasur.
El conjunto de este patio con su alberca e invernadero, junto con el del Pozo y los Jardineros es el espacio laboral de mantenimiento de todo lo demás. Fue la zona de servicio de la casa de los Torres Cabrera, que se anexiona en el s. XIX
El pozo que surte de agua al palacio, del arroyo subterráneo del Colodro, que no ha dejado de manar nunca y que mantiene con su líquido y preciado elemento la población vegetal de todos los patios.
Se configura en el s. XVII y se incorpora al palacio en el s. XIX. Su nombre le viene por una capilla que se recupera de la ruina. Destacan también múltiples piezas arqueológicas de las que también se echa de menos saber su origen, una simple plaquita con una reseña sería suficiente.
Es el patio interior por excelencia, el centro de la propiedad, prácticamente en el corazón del palacio que alberga en su planta superior el importante archivo de Viana. Sus puertas y ventanas azules y su jardinería sobria con una fuente central mantienen la armonía del mismo.
Lo único verdaderamente cierto es que es una delicia visitar los patios de Viana, pero no lo hagan el día de puertas abiertas (que seguro tardará en haberlo), es imposible hacer una fotografía sin que en el encuadre haya ocho o diez personas, o si quiere rodar algo le salgan espectadores como en la tiradas de córner de los partidos de fútbol. Desesperante y lógico, y uno también era de los que molestaba seguramente a otros, aunque los que somos aficionados procuramos no entrar inmiscuirnos en los planos de otros.
Vídeo de los Patios
Vídeo del Palacio
Postales de Viana
Gracias a la gentileza del autor de esta entrada, Paco Muñoz, tomada de su blog Notas cordobesas.
sábado, 11 de septiembre de 2010
Acto reivindicativo por los moriscos
sábado, 19 de diciembre de 2009
Libro infantil: Pepe en Santa Marina

sábado, 7 de noviembre de 2009
La Virgen de las Angustias, en San Agustín
sábado, 17 de octubre de 2009
Hallazgos en la Puerta del Colodro
lunes, 15 de junio de 2009
Más arcos y capiteles
Alfonso, vecino y amigo, nos hizo reparar en ellos. Son dos capiteles, seguramente sin mucho valor artístico, pero que no dejan de tener su importancia.
Han salido a la luz en la demolición que se lleva a cabo. Naturalmente en ellos van a descansar un grupo de arcos; de ladrillo en este caso. Como en otras ocasiones en Santa Marina.
Un nuevo ejemplo más del rico patrimonio histórico-artístico que nuestro barrio alberga y que debemos preservar.
domingo, 7 de junio de 2009
¿Gladiador o torero?
Hace unas semanas tuvimos noticias de la existencia de una pequeña escultura romana en barro cocido, una “terracota”, que apareció hace tiempo en las cercanías de la Puerta del Colodro. La figurilla, de 16 centímetros de alto, representa un gladiador romano y se encontraba en el sepulcro de Sentia Mapalia, una dama romana cordobesa que debió morir en el siglo II de nuestra era. Es de suponer que a esta señora le gustase la lucha de gladiadores o tuviera como ídolo a algún luchador en particular y quiso que su imagen la acompañase a la tumba, como hoy hacen algunas personas con las de sus ídolos (actores, cantantes, jugadores de fútbol…)
Aunque el título de la entrada por la que nos hemos enterado de la existencia de esta figura es “…Gladiator era de Santa Marina”, no se nos han pasado por alto las similitudes entre gladiadores y toreros: el antecedente de las plazas de toros son los anfiteatros romanos, donde lo gladiadores también se enfrentaban a animales (toros a veces) armados de una espada y una red (los toreros con un capote). La cercanía de la plaza de la Lagunilla (donde se levanta una estatua a Manolete) al lugar del encuentro de la estatuilla, han rematado las coincidencias.
En cualquier caso, lo trascendente de la noticia es la antigüedad y riqueza arqueológica de nuestro barrio, que tiene con esta estatuilla merecida presencia en el Museo Arqueológico Nacional.
jueves, 26 de febrero de 2009
Cumplimos un año
Incluso el diario CÓRDOBA se ha hecho eco de nuestra existencia.
Y también tenemos un grupo de fotografías en Flickr donde cualquiera persona del mundo puede agregar sus imágenes.
A todos los que habéis echado una mano (seguidores, entrevistados, vecinos/as, amigos…): gracias por vuestra colaboración.
Para quienes pueden colaborar pero por cualquier razón aún no lo han hecho, solo tenemos una palabra: ¡adelante!.

























