jueves, 26 de febrero de 2009

Cumplimos un año

Hoy hace un año que creamos este blog dedicado a nuestro barrio, el barrio de Santa Marina. Desde entonces hemos recibido muchas visitas, hemos compartido información y hemos recibido el apoyo y la colaboración del vecindario y de foráneos enamorados de nuestras calles.

Incluso el diario CÓRDOBA se ha hecho eco de nuestra existencia.

Y también tenemos un grupo de fotografías en Flickr donde cualquiera persona del mundo puede agregar sus imágenes.

A todos los que habéis echado una mano (seguidores, entrevistados, vecinos/as, amigos…): gracias por vuestra colaboración.

Para quienes pueden colaborar pero por cualquier razón aún no lo han hecho, solo tenemos una palabra: ¡adelante!.

viernes, 30 de enero de 2009

Los límites del barrio

No resulta fácil precisar cuales son los límites del barrio, sobre todo teniendo en cuenta sus orígenes medievales y la expansión de la ciudad durante los dos últimos siglos. El nombre está relacionado, como otros muchos de Córdoba, con una parroquia, y tiene su origen en las “collaciones” o distritos en que dividió la ciudad el rey Fernando III el Santo tras su conquista en el año 1.236. Estas collaciones tomaban el nombre de una iglesia que actuaba de núcleo de cada uno de esos distritos.

Los límites han variado a lo largo del tiempo, pero además son distintos según el punto de vista desde el que se observen. De ahí que ofrezcamos tres delimitaciones distintas del Barrio de Santa Marina: la municipal, la eclesiástica y la histórica, esta última de la mano de Ramírez de Arellano.

SEGÚN EL AYUNTAMIENTO (en la imagen de arriba) el barrio en la actualidad forma parte del Distrito número uno. Sus límites son: por el Norte la avenida de las Ollerías, por el Este San Antonio de Padua, la calle Cárcamo y la calle Obispo López Criado, por el sur la calle San Agustín y Rejas de Don Gome y por el Oeste las calles Santa Isabel e Isabel Losa, la Puerta del Rincón y el lateral occidental de la plaza de Colón.

RAMÍREZ DE ARELLANO, sin embargo, incluye en su paseo por nuestro barrio otras zonas aledañas como la calle Juan Rufo, las Costanillas, la Fuensantilla, los Santos Pintados y el barrio del Matadero (actual zona de Molinos Alta).


Ver mapa más grande

ECLESIASTICAMENTE la demarcación actual se parece más a la que refleja Ramírez de Arellano; posiblemente debido a sus raíces históricas. Y así podemos comprobar que la jurisdicción de la parroquia de Santa Marina comprende toda la zona establecida por el Ayuntamiento y además se extiende hasta el Vial Norte, llegando por el Este hasta la avenida de los Almogávares, por el Sur hasta la calle Puerta del Rincón y por el Oeste incluye el tramo de la plaza de Colón comprendido entre la calle Torres Cabrera y Puerta del Rincón, así como la calle Feria en el lado noroeste.

(En la imagen, en azul, actual jurisdicción de la parroquia de Santa Marina, señalada ésta por un marcador).

lunes, 19 de enero de 2009

La Piedra Escrita en 1950


















Hace unos días recibimos un correo electrónico con fotografías antiguas de Córdoba. Entre ellas se encontraba esta interesante vista de La Piedra Escrita en 1950 que nos ha parecido interesante poner aquí.

Desconocemos el autor de la imagen y también si tiene derechos. Como después de varias pesquisas no hemos logrado averiguar nada, hemos decidido editarla para el disfrute del vecindario y los visitantes de este blog. Naturalmente si el autor está en desacuerdo la retiraremos inmediatamente, pues no es nuestra intención lesionar derechos de nadie.

Nos ha parecido atractiva esta estampa vecinal, la calle empedrada y negocios que ya no existen en la zona. Y la cartelera del cine de verano, que no sabemos a qué cine pertenece de los muchos que entonces poblaban el barrio (Cine Florida, Cine Olimpia, Cine Ordóñez, Cine San Cayetano, Cine Rinconcito...) pero sí que la película de ese día era Los tres mosqueteros del desierto.

jueves, 8 de enero de 2009

Exposición colectiva en el espacio A_ROJO

Ayer miércoles 7 de enero tuvo lugar la inauguración de la exposición colectiva titulada GRAPHICS & MUSIC CORDOBA, que supone una antología del ciclo llevado a cabo meses atrás en este mismo espacio dentro de su programa TRANSVERSAL.

Diseño gráfico y música a cargo de Álvaro Cabrera, Kamboya DJ, Juan Clemente, Pedro Peinado (ausente por enfermedad), Manolo Torres, Pilar Rojo, Niños Prodigio, Carlos Pulido, Lukkah, Macarena M. y Shailand Endelwess, en un renovado espacio A_ROJO que incorpora una lugar para actividades no meramente expositivas como la tertulia o la adquisición de obras de arte.

El evento contó con la presencia del concejal de cultura Rafael Blanco (en la foto), quien alabó iniciativas artísticas tan novedosas y arriesgadas como las que lleva a cabo A_ROJO. También asistieron otros jóvenes artistas cordobeses entre los que se encontraba Miguel Gómez Losada, quien actualmente expone su obra en la galería Carmen del Campo.

La muestra estará abierta hasta el 6 de febrero de 2009.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Un vecino decora VIMCORSA


Aunque la obra artística que hoy comentamos no se encuentra en el barrio, si que ha sido uno de sus habitantes el autor. Se trata de Antonio I. González, artista plástico vecino de Santa Marina, seleccionado para decorar la fachada de VIMCORSA en la segunda intervención del ciclo pictórico previsto.

La obra, que se llama “Caja de construcción”, destaca por su colorido y puede verse libremente en la calle Ángel de Saavedra (cerca del Conservatorio) hasta el día 1 de marzo de 2009.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Ermita del Colodro

La Ermita de los Mártires del Colodro se encuentra en el número 22 de la calle Mayor de Santa Marina, haciendo esquina con la Puerta del Colodro. Posiblemente date del siglo XVI, pero lo que hoy podemos ver pertenece al siglo XVIII.

Se encuentra nuevamente abierta al público desde el 8 de septiembre de 2008, después de más de un año cerrada a causa de unas obras para eliminar la humedad que amezaba al edificio.

Al parecer esta ermita se construyó aquí porque Acisclo y Victoria (los patronos de Córdoba) fueron acogidos y educados en sus cercanías por una mujer llamada Minciana.

En su sobria fachada de cal blanca vemos la puerta enmarcada en piedra por un arco de medio punto entre pilastras que sostienen un frontón con un escudo, rematado por un óculo (ventana circular).

Su interior es de reducidas dimensiones, con una única y corta nave divida en dos tramos abovedados. El tramo más cercano a la cabecera está cortado por una cancela que reserva un espacio de la nave a las religiosas de clausura. A continuación la cabecera, lugar del altar, cubierta por una cúpula elíptica sobre pechinas.

El altar mayor contiene dos pinturas que representan a los mártires San Acisclo y Santa Victoria. Los realizó Cristóbal Vela para la catedral pero fueron colocados aquí en el siglo XVIII cuando se reestructuró la ermita. Entre las dos pinturas hay una escultura de la Virgen realizada por Valverde Luján, quién para su realización siguió las propuestas de la fundadora de la orden que custodia la ermita desde 1959 (las Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Inmaculada). Las vidrieras también datan de las reformas llevadas a cabo en 1959.

Ramírez de Arellano, en sus Paseos por Córdoba, nos sorprende informándonos de que “en esta iglesia estuvo la hermandad del Resucitado de Santa Marina por lo que cuando sale en procesión llega siempre hasta su antigua casa.”

Y también nos detalla sobre los mártires y esta ermita:

“La historia de estos mártires es interesante, y aunque en extracto, la diremos a nuestros lectores cuando lleguemos al sitio en que estuvo su principal templo, al final del paseo de la Ribera. Aquí debemos concretarnos a manifestar que por la tradicional creencia de haber estado en este punto la casa habitación de una pobre mujer llamada Minciana, que educó y tuvo en su compañía a los jóvenes Acisclo y Victoria, la devoción de los cordobeses hacia éstos les hizo edificar una gran iglesia que a fuerza de años quedó destruida.
Después de la conquista construyeron en el mismo lugar una pequeña ermita en que apenas cabrían doce personas; no sabemos cómo vino a ser de un hombre llamado Jerónimo Godino, quien en 1516 la cedió a la cofradía de los mismos mártires, establecida frente a Santiago, por la que fue reparada, y con posterioridad, a fines del siglo XVII, la edificaron en la forma en que la hemos conocido. Muchos años estuvo al cuidado de una numerosa y escogida hermandad titulada de Nuestra Señora del Auxilio, que está en el manifestador, y los Santos Mártires, la que se disolvió a fines del siglo XVIII, quedando la iglesia tan abandonada que llegó a creerse desaparecería.
Mas un vecino de aquel barrio llamado José Fernández, a quien todos conocían por Pepito el Carnerero, a causa de haber hecho gran fortuna en la compra y venta del ganado lanar, se apiadó de la ermita de nuestros santos patronos y no sólo la reedificó y le hizo cuanto para el culto necesitaba, sino que teniendo noticia de que a la parroquia de la Ajerquía le habían dado cuatro casas procedentes de otra iglesia de San Acisclo y Santa Victoria, que se suprimió, frente a Santiago, las reclamó al señor obispo, quien lo atendió y concedió las cuatro fincas que reclamaba, cuyas rentas debían dedicarse al culto de los mártires, como lo fueron hasta la desamortización de los bienes eclesiásticos.
La iglesia es de una sola nave no muy extensa ni elevada; en el altar mayor se ven dos lienzos que representan a los titulares, obra de Cristóbal Vela, quien los pintó para la Catedral, y habiendo preferido el Cabildo otros de Palomino, los cedió a esta iglesia, donde sustituirían a otros que ya no están allí, pues los de bulto que se ven eran los que estaban en la ya citada de Santiago. Hay otros dos altares dedicados a San Rafael y San Antonio y en las paredes otras varias esculturas y cuadros. La bóveda está pintada al claroscuro.”

sábado, 22 de noviembre de 2008

Confitería La Piedra Escrita

Aunque no se encuentra exactamente en la Piedra Escrita, sino hacia la mitad de la calle Cárcamo (en el número 17), la confitería y pastelería Piedra Escrita es uno de los establecimientos con más solera del barrio. Antonio nos cuenta que la fundó su padre en los años 50 del siglo pasado en la casa donde hoy sigue y donde nacieron él y sus hermanos, quienes han ido tomando el relevo de este negocio familiar.

Conocemos el prestigio de esta pastelería a la que afluye clientela de otros muchos barrios de la ciudad en busca de sus “dulces” habituales y también de aquellos que degustamos en fechas señaladas. Pastelitos de coco, buñuelos, torrijas, gachas, perrunas. Y muchos roscones de reyes. Antonio nos enseña que las modernas técnicas permiten hoy producir pasteles de imposible elaboración cuando su padre abrió el obrador.

Hablamos del pasado y de las cosas buenas y malas del barrio. Recuerda cuando San Agustín era una zona muy comercial y las casas de vecinos bullían de habitantes. Y los que hubieron de emigrar, que a su regreso nos parecían ricos. Y de cómo los mozos echaban al pilón (la Piedra Escrita) a los amigos para gastarles una broma; o como los menos mozos hacían lo mismo con los “municipales” cuando por cualquier razón cundía el descontento hacia esta policía local.

Para Antonio lo mejor del barrio es el vecindario, aunque recuerda una mala época, afortunadamente ya pasada, cuando un reducido grupo de residentes creaba problemas y su negocio sufrió algún atraco o robo. Como otros comerciantes se queja de que el principal problema es el del aparcamiento, señalando que la instalación de la pilona en su calle ha hecho disminuir las ventas.

Antonio nos emplaza a una nueva visita para que su hermana, la encargada de atender al público y hoy circunstancialmente ausente, satisfaga nuestra petición de anécdotas. Le deseamos que para entonces esté acabada la edificación de una casa cercana y sus inconvenientes.