domingo, 28 de diciembre de 2008

Un vecino decora VIMCORSA


Aunque la obra artística que hoy comentamos no se encuentra en el barrio, si que ha sido uno de sus habitantes el autor. Se trata de Antonio I. González, artista plástico vecino de Santa Marina, seleccionado para decorar la fachada de VIMCORSA en la segunda intervención del ciclo pictórico previsto.

La obra, que se llama “Caja de construcción”, destaca por su colorido y puede verse libremente en la calle Ángel de Saavedra (cerca del Conservatorio) hasta el día 1 de marzo de 2009.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Ermita del Colodro

La Ermita de los Mártires del Colodro se encuentra en el número 22 de la calle Mayor de Santa Marina, haciendo esquina con la Puerta del Colodro. Posiblemente date del siglo XVI, pero lo que hoy podemos ver pertenece al siglo XVIII.

Se encuentra nuevamente abierta al público desde el 8 de septiembre de 2008, después de más de un año cerrada a causa de unas obras para eliminar la humedad que amezaba al edificio.

Al parecer esta ermita se construyó aquí porque Acisclo y Victoria (los patronos de Córdoba) fueron acogidos y educados en sus cercanías por una mujer llamada Minciana.

En su sobria fachada de cal blanca vemos la puerta enmarcada en piedra por un arco de medio punto entre pilastras que sostienen un frontón con un escudo, rematado por un óculo (ventana circular).

Su interior es de reducidas dimensiones, con una única y corta nave divida en dos tramos abovedados. El tramo más cercano a la cabecera está cortado por una cancela que reserva un espacio de la nave a las religiosas de clausura. A continuación la cabecera, lugar del altar, cubierta por una cúpula elíptica sobre pechinas.

El altar mayor contiene dos pinturas que representan a los mártires San Acisclo y Santa Victoria. Los realizó Cristóbal Vela para la catedral pero fueron colocados aquí en el siglo XVIII cuando se reestructuró la ermita. Entre las dos pinturas hay una escultura de la Virgen realizada por Valverde Luján, quién para su realización siguió las propuestas de la fundadora de la orden que custodia la ermita desde 1959 (las Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Inmaculada). Las vidrieras también datan de las reformas llevadas a cabo en 1959.

Ramírez de Arellano, en sus Paseos por Córdoba, nos sorprende informándonos de que “en esta iglesia estuvo la hermandad del Resucitado de Santa Marina por lo que cuando sale en procesión llega siempre hasta su antigua casa.”

Y también nos detalla sobre los mártires y esta ermita:

“La historia de estos mártires es interesante, y aunque en extracto, la diremos a nuestros lectores cuando lleguemos al sitio en que estuvo su principal templo, al final del paseo de la Ribera. Aquí debemos concretarnos a manifestar que por la tradicional creencia de haber estado en este punto la casa habitación de una pobre mujer llamada Minciana, que educó y tuvo en su compañía a los jóvenes Acisclo y Victoria, la devoción de los cordobeses hacia éstos les hizo edificar una gran iglesia que a fuerza de años quedó destruida.
Después de la conquista construyeron en el mismo lugar una pequeña ermita en que apenas cabrían doce personas; no sabemos cómo vino a ser de un hombre llamado Jerónimo Godino, quien en 1516 la cedió a la cofradía de los mismos mártires, establecida frente a Santiago, por la que fue reparada, y con posterioridad, a fines del siglo XVII, la edificaron en la forma en que la hemos conocido. Muchos años estuvo al cuidado de una numerosa y escogida hermandad titulada de Nuestra Señora del Auxilio, que está en el manifestador, y los Santos Mártires, la que se disolvió a fines del siglo XVIII, quedando la iglesia tan abandonada que llegó a creerse desaparecería.
Mas un vecino de aquel barrio llamado José Fernández, a quien todos conocían por Pepito el Carnerero, a causa de haber hecho gran fortuna en la compra y venta del ganado lanar, se apiadó de la ermita de nuestros santos patronos y no sólo la reedificó y le hizo cuanto para el culto necesitaba, sino que teniendo noticia de que a la parroquia de la Ajerquía le habían dado cuatro casas procedentes de otra iglesia de San Acisclo y Santa Victoria, que se suprimió, frente a Santiago, las reclamó al señor obispo, quien lo atendió y concedió las cuatro fincas que reclamaba, cuyas rentas debían dedicarse al culto de los mártires, como lo fueron hasta la desamortización de los bienes eclesiásticos.
La iglesia es de una sola nave no muy extensa ni elevada; en el altar mayor se ven dos lienzos que representan a los titulares, obra de Cristóbal Vela, quien los pintó para la Catedral, y habiendo preferido el Cabildo otros de Palomino, los cedió a esta iglesia, donde sustituirían a otros que ya no están allí, pues los de bulto que se ven eran los que estaban en la ya citada de Santiago. Hay otros dos altares dedicados a San Rafael y San Antonio y en las paredes otras varias esculturas y cuadros. La bóveda está pintada al claroscuro.”

sábado, 22 de noviembre de 2008

Confitería La Piedra Escrita

Aunque no se encuentra exactamente en la Piedra Escrita, sino hacia la mitad de la calle Cárcamo (en el número 17), la confitería y pastelería Piedra Escrita es uno de los establecimientos con más solera del barrio. Antonio nos cuenta que la fundó su padre en los años 50 del siglo pasado en la casa donde hoy sigue y donde nacieron él y sus hermanos, quienes han ido tomando el relevo de este negocio familiar.

Conocemos el prestigio de esta pastelería a la que afluye clientela de otros muchos barrios de la ciudad en busca de sus “dulces” habituales y también de aquellos que degustamos en fechas señaladas. Pastelitos de coco, buñuelos, torrijas, gachas, perrunas. Y muchos roscones de reyes. Antonio nos enseña que las modernas técnicas permiten hoy producir pasteles de imposible elaboración cuando su padre abrió el obrador.

Hablamos del pasado y de las cosas buenas y malas del barrio. Recuerda cuando San Agustín era una zona muy comercial y las casas de vecinos bullían de habitantes. Y los que hubieron de emigrar, que a su regreso nos parecían ricos. Y de cómo los mozos echaban al pilón (la Piedra Escrita) a los amigos para gastarles una broma; o como los menos mozos hacían lo mismo con los “municipales” cuando por cualquier razón cundía el descontento hacia esta policía local.

Para Antonio lo mejor del barrio es el vecindario, aunque recuerda una mala época, afortunadamente ya pasada, cuando un reducido grupo de residentes creaba problemas y su negocio sufrió algún atraco o robo. Como otros comerciantes se queja de que el principal problema es el del aparcamiento, señalando que la instalación de la pilona en su calle ha hecho disminuir las ventas.

Antonio nos emplaza a una nueva visita para que su hermana, la encargada de atender al público y hoy circunstancialmente ausente, satisfaga nuestra petición de anécdotas. Le deseamos que para entonces esté acabada la edificación de una casa cercana y sus inconvenientes.

viernes, 7 de noviembre de 2008

La carnicería de Julián














En el número 6 de la calle Mayor de Santa Marina nos atiende siempre con optimismo y celeridad Julián. Aunque el establecimiento existe desde 1940, él lo regenta desde el 10 de enero del año 2000, bajo el nombre exacto de Hermanos Gómez Peralbo C.B.

No viven en el barrio Julián ni su familia, ya que proceden de la Puerta de Almodóvar, lugar de su negocio original. Pero han encajado perfectamente en Santa Marina, donde se sienten muy a gusto por la acogida que tuvieron por parte del vecindario. Julián confiesa que no tiene clientes, sino amigos. De Santa Marina le gusta “la gente, la forma de ser, la familiaridad”.

Le preguntamos por los aspectos negativos y nos dice que son algunos servicios, como los aparcamientos, y también la limpieza de sus calles, especialmente en alguna fechas señaladas. Por lo que coincide con otras muchas personas del vecindario.

Dice tener miles de anécdotas de sus ocho años en Santa Marina y nos detalla una relacionada con “Casa Obispo”: cuando se instaló aquí llegaban clientes que le decían: “vengo de parte del Obispo…” y él pensaba que se trataba de la máxima autoridad religiosa de la provincia. Hasta que un día llegó alguien para encargarle un pedido de parte de “la mujer del obispo” y tras la sorpresa descubrió el malentendido.

La carnicería de Julián es un lugar en el que además de adquirir productos de calidad podemos gozar de la simpatía y el trato humano de quiénes la atienden.

domingo, 5 de octubre de 2008

Calle Valencia (o de la Muerte)

Se trata de una pequeña y estrecha calle que se extiende desde la de Moriscos al sur hasta Vicente Blasco Ibáñez al norte. A mitad de su recorrido afluye a ella por el este la calle Muro de la Misericordia y, más adelante y por el oeste, la calle Vera.

Según Ramírez de Arellano se la llamó de la Muerte “por una [muerte] violenta causada en aquel sitio cuando, siendo más sanas las costumbres de este pueblo, llamaba la atención un hecho de aquella clase, tan frecuentes en el día”.

Según el mismo escritor “Pareciendo disonante su título se la dedicaron en el último arreglo a aquel notable escritor, a quien equivocadamente tenían por cordobés”. El escritor a que se refiere debe ser Pedro de Valencia, a quién Ramírez de las Casas-Deza en su Indicador cordobés califica de “sabio filósofo, teólogo y humorista”. Fue Pedro de Valencia hijo del cordobés Melchor de Valencia, aunque nació en Zafra (Badajoz) y vivió algún tiempo en nuestra ciudad.

En la esquina de esta calle con la de Moriscos existió durante mucho tiempo la tienda de ultramarinos “Casa Caridad”, desaparecida bien entrado el último tercio del siglo XX. Hoy día existe la tienda de comestible de Jose, aunque en la esquina con Muro de la Misericordia. No hay más establecimientos comerciales en esta calle antaño sin salida en su lado norte, donde durante corto periodo de la segunda mitad del siglo pasado existió un mercado, que comunicaba con la calle Carlos Arruza, en cuyo solar hoy se está edificando.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Exposición colectiva en el Espacio A_Rojo

Junto a la intervención que anteriormente comentamos, el Espacio A_Rojo ofrece una exposición colectiva con motivo de su primer aniversario.

Pinturas de Alberto Cea, José M. Velasco, Agustín Barrera y un vídeo que recoge la performance de Federico Montserrat Bulto Concebido, forman parte de esta colectiva que se completa con las esculturas de Checa, en las que metal, piedra y madera se conjugan dando lugar a elegantes formas cercanas a la abstracción.

Una buena muestra de los artistas que durante un año han pasado por esta sala a la que deseamos larga vida.

sábado, 13 de septiembre de 2008

FRÁGIL: Intervención artística urbana

Quien anoche o esta mañana pasase por la cuesta que va desde el cine Isabel la Católica hacia la plaza de Colón habrá visto "empaquetado" el pavimento bajo la fuente; es decir, cubierto de cartones y cintas de embalaje.

Se trata de una intervención artística de Solimán López titulada "FRÁGIL" que pretende realzar los elementos naturales frente a los no naturales.

La actividad se encuadra dentro de los actos de celebración del primer aniversario del Espacio A_rojo, cuya sede se encuentra en esa zona.